Las palabras son copas, y en esas copas vertemos nuestra luz y nuestro amor. Vertemos nuestra maestría y nuestra autoridad sobre las condiciones del mundo que nombramos mediante las palabras del mantra o fíat como copas de luz que se mueven sobre la banda transportadora de la mente.

Grafica de Tu Yo Divino, figure 8Decretar no es solo cuestión de abrir la boca y empezar a hacerlo mientras estás mirando alrededor de la habitación y pensando en todo tipo de cosas con una vibración de ansiedad. Tienes que estar centrado, tienes que estar en tu corazón, tienes que darte cuenta que decretar es la obra del Maestro Alquimista. No todo el mundo puede decretar con resultados. Y tienes que saber si estás decretando con resultados o no. Y no puedes esperar que la Gran Ley de la Vida responda a una invocación llena de ansiedad o a una matriz de decretos cargada de miedo y duda.

De modo que no solo es abrir la boca y decretar. Te preparas como se preparó Jesús en la montaña de la conciencia de Dios antes de instruir a sus discípulos (Mateo 5:1). Te preparas, cierras los ojos, te centras en la Llama Trina, sellas la matriz de tu corazón, meditas en tu Amada Presencia YO SOY. Esto es una parte muy importante de decretar.

Algunas personas solo decretan en el automóvil, y ven el mundo pasar mientras están decretando. ¡No puedes hacer eso! Desde luego que decretar por el camino es fundamental para la protección de uno mismo y su familia. Y los llamados al Arcángel Miguel que hacen los Guardianes de la Llama mientras viajan, sin duda, han reducido las muertes anuales. Pero estas sesiones no son un substituto a tu magistral unidad indivisa con la Palabra. Al menos una vez al día debes apartarte del mundo y sus vibraciones: para orar, como nos enseñó nuestro amado Maestro (Mateo 6:1-15; 14:23; Marcos 1:35; 14:32-42; Lucas 5:16; 6:12; 9:28).

Ahora bien, tu plexo solar es el lugar de la paz y por lo tanto no puede estar agitado. Es un reflector gigante. Es el lugar del sol. Sobre él puedes visualizar el gran disco solar, y todo lo que envías mediante la Palabra hablada se transmite a las evoluciones del planeta a través de este disco de luz sobre el chakra del ombligo, que sella el cuerpo de deseos y transmite solamente el deseo de Dios para la bendición de toda vida (visualízalo del tamaño de un plato de comida, blanco, brillante y reflectante).

Fuego Sagrado o Fohat

Quizá piensas que enfatizar una palabra o resaltar un fíat es algo que haces con una oleada de energía emocional. Esto nunca es así. Generar una poderosa emisión de luz, o fuego sagrado o fohat, en ciertas palabras como “destella” o “rayos de relámpago azul” es un acto del Ser Crístico, y el Ser Crístico lo hace a través de ti. No envías emociones de manera repentina a través de los decretos, esto es un concepto erróneo sobre la Palabra.

Dios es el que decreta, el decreto y la respuesta al decreto, y tú eres su instrumento, eres la flauta de Krishna. Debes ofrecerte como un instrumento del Todopoderoso para el flujo de su luz.

Así que, cuando me oyes hacer énfasis, yo no los inicio. Generalmente inicio un decreto con un flujo suave sin interrumpirlo con énfasis emocionales. Ahora bien, el poder de mi decreto está en la respiración, la determinación, la voluntad, el amor a Dios, la visión de su envío y toda la atención concentrada de mi corazón en Cristo.

Mis decretos deben recorrer un largo trecho porque estoy muy ocupada. Tú también estás muy ocupado, así que tus decretos también deben recorrer un largo trecho. Y si no llegan muy lejos, tu aura no puede expandirse. Envío mis decretos delante de mí, de modo que mi aura pueda llenar el espacio que la Presencia ha despejado; ya ves, ni tú ni tu aura tienen que estar donde el espacio y el tiempo aún están contaminados. Si quiero llenar la Tierra con mi aura, como el aura de mi Ser Crístico, primero lleno la Tierra con la llama violeta.

Me gustaría que lo intentes ahora conmigo. Vamos a dar el decreto 70.12, “Radiante Espiral de la Llama Violeta”. ¡Enviemos el poder liberador del Espíritu Santo para iluminar nuestro camino y bendecir y curar a todos los hijos de Dios! Te pido tu máxima concentración, amor y determinación y el respeto por la Palabra y su inmenso poder. [Puedes dar el decreto 70.12 con mucha devoción].

Debes tener cuidado de no usar los decretos para satisfacer tus deseos humanos o tu voluntad humana. Esto, por supuesto, se convierte en deseo malicioso y en pensamientos mal intencionados. No queremos tomar la energía de Dios y verterla en nuestra matriz; queremos tomar nuestra matriz y verterla en la energía de Dios, sin temor al resultado.

Estás sirviendo como alquimista con Saint Germain

Si tienes una idea o un plan y estás sirviendo como alquimista con Saint Germain, pones ese plan en su altar. Lo dejas ahí (no te preocupas por él), e invocas la llama violeta libremente, de hecho sin pensar en el plan, y en veinticuatro horas, cuarenta y ocho horas, o una semana, regresas al altar y Saint Germain te entrega la alquimia reescrita, mejorada, magnificada por su sabiduría y amor, y vas por tu precipitación física.

Ahora bien, hay personas que tienen un moméntum de encarnaciones anteriores en el uso de la palabra hablada para conseguir exactamente lo que quieren del universo. Y he visto a personas trabajar realmente y emocionarse haciendo una cierta cantidad de decretos para lograr un fin determinado.

Bueno, en realidad tú no puedes decretar y no puedes hacer que un decreto funcione. Tienes que soltar y darte cuenta que únicamente La Palabra encarnada en tu Ser Crístico tiene el poder de hacer un fíat y de atraer la luz y el poder de Dios a la manifestación.

Cada vez que haces un decreto y ves resultados, te das cuenta que es el poder de Dios que se revela milagrosamente ante ti a través de la ciencia de La Palabra. Y tenemos que llegar a esa condición del gran respeto y amor que sentimos por Dios en la Palabra hablada, porque esa Palabra es la extensión de la Persona de La Palabra en nuestra vida. Y esto, amado, es el regalo más milagroso de Dios, quien espera que cada hijo de la luz lo ponga en práctica.

Por lo tanto, los decretos son del Espíritu Santo: El viento sopla de donde quiere… así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Él nos lleva a donde es posible que no deseemos ir, y podemos encontrarnos inesperadamente en otro lugar. Pero nos entregamos al decreto. Nos complace realmente transportarnos a la matriz y saber que vamos a despertar más en la semejanza de Dios.

Así, la voluntad humana debe entregarse como si fuera una prenda de vestir. Te quitas el manto de la voluntad humana, y vienes a tu altar.

Por lo tanto, vamos a dar un decreto maravilloso a la Hermandad que prende fuego al mundo: 5.01 “Decreto por la Sagrada Luz de la Libertad”. Este es un decreto muy suave, suave como el cristal, como el océano Pacífico cuando está en calma. Es un embudo de luz. Visualízalo saliendo de tu corazón hacia todas las direcciones, cubriendo la Tierra. [Puedes dar el decreto 5.01 con mucha devoción].


Exhortaciones de la Mensajera a los que decretan 1 de abril 1983; Perlas de Sabiduría, vol. 26, no. 29

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