Este extracto es del dictado La revolución de la verdad, de Hilarión, entregado el 30 de junio de 1993 y publicado en las Perlas de la Sabiduría, vol. 36 no. 45


Sí, YO SOY el apóstol Pablo. ¡YO ESTOY en todas partes en la conciencia de Dios! Y cuando estos ángeles caídos piensan que se han librado de este y de aquellos que han hecho mártires, bueno, estos llamados mártires vuelven de nuevo, vuelven a la vida, reencarnan. Y los ángeles caídos tienen bastante tiempo apagando las velas de todos los santos que regresan a la Tierra y de todos los santos que están ascendidos y que se mueven entre ellos por toda la Tierra.

¡Porque, os digo, amados, no se han librado de ninguno de nosotros! ¡A ninguno de nosotros nos han eliminado! Nos quedamos con la Tierra, nos quedamos con aquellos que sostienen la Luz en la Tierra. Y dibujamos la línea de la verdad, amados. Estamos aquí. ¡Estamos vivos por siempre!

No penséis, entonces, que todos estos mártires están muertos y en el cielo, porque la mayoría de ellos ha dicho: «¡Regresaremos! ¡Reencarnaremos! ¡No vamos a estar dormidos! ¡Regresaremos y asumiremos nuestra posición por la Vida!”.

Y os digo que más del 50 por ciento de vosotros en esta audiencia en este día han sido mártires a causa de la verdad en algún momento u otro. ¡Y, por lo tanto, alabaré a vuestro poderoso ser interior y os digo que lo saquéis y lo dejéis florecer como los lirios del campo una vez más!

Y hoy amados, os hago este fíat: ¡Nunca más seréis martirizados, sino que os convertiréis en el maestro de vosotros mismos de vuestra aura y de vuestro ser! Invocareis la llama violeta con nuevo celo, el celo que dice:

Voy a ser invencible / invulnerable
porque equilibraré mi karma
por sacrificio, servicio, entrega y abnegación,
al entrar en el sendero de iniciación e invocación
del rayo rubí.

¡Invocaré la llama violeta!
¡Serviré y equilibraré ese karma!
¡Y, por lo tanto, estaré libre del karma!
¡Y me pondré toda la armadura de Dios!
Y me ocuparé de equilibrar cada aspecto de mis cuatro
cuerpos inferiores, mi mente, mi alma, mi corazón y mi ser.

Y, por lo tanto, permaneceré en la Tierra.
obtendré mi maestría divina.
Y haré mi ascensión en el buen tiempo de Dios
y no al llamado de este o aquel
que determine que mi vela debería
apagarse antes de tiempo.

¡Guardaré esa llama en el altar del ser!
¡La aumentaré!
¡La impartiré!
¡Seré un defensor de la Verdad!
E iré en el nombre de los apóstoles de Cristo
y en el nombre del Señor Cristo
Y sé que estarán conmigo

Y por lo tanto, en el nombre de Jesucristo,
¡No puedo fallar! ¡No fallaré!
Y conoceré y cumpliré toda mi misión en esta vida.
Me regocijaré, ¡porque YO SOY el portador de la alegría!
Y ninguno puede apagar mi llama de alegría este día o
para siempre, porque estoy en el corazón de Jesucristo.
Y Jesucristo está en mi corazón.

Entonces, he dicho todo lo que hay que decir en esta hora. Por lo demás, vuestro Ser Superior os da esa fuente de agua viva por la cual podéis conocer la vida eterna aquí y ahora.

Siempre YO SOY vuestro hermano en el sendero, que os consuela, camina con vosotros, delibera con vosotros, explica los misterios de las escrituras grabadas y las que están en los retiros.

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