Este mensaje es un extracto del dictado de Serapis Bey: Despejad el camino para la venida del Señor a vuestro templo: Tocad el dobladillo de la vestidura de vuestra inmortalidad; publicado en las Perlas de Sabiduría de 1995, Vol. 28 No 1.


Despejad el camino para la venida del Señor a vuestro templo, porque de repente vendrá como ladrón en la noche. Os pregunto: Cuando vuestro Santo Ser Crístico sea designado por Dios para que descienda a vuestro templo, ¿estaréis listos o las vasijas se romperán? ¿Se romperán, amados y la Luz se perderá?

En la Cábala se habla del misterio de la ruptura de las vasijas. No permitáis que las vasijas de la conciencia se rompan porque sois demasiado yin o demasiado yang; sino permaneced en el centro del corazón, pues es el fuego blanco del solsticio de invierno.

Por tanto, amados, hay una escalera de caracol que desciende a los niveles más bajos de la conciencia a la que habéis descendido en todas vuestras vidas. Es hora de enrollar estos escalones como enrollaríais un pergamino. Pero debéis bajar al menos una vez más para que paso a paso podáis barrer, fregar y pulir cada escalón. Tomad ese escalón en la conciencia. Mantenedlo firme. Hacedlo firme.

Sed firmes, por tanto, en las espirales interiores de fuego que los serafines traen a vosotros. Porque los serafines son vuestros ayudantes a medida que os mováis para resolver todo lo que no ha sido de Dios o del Sanctasanctórum o de los anillos de fuego electrónico del Sol Central. No hay nada que os mantenga alejados de esta victoria, sino vuestra propia duda o depresión o la no resolución con uno mismo o con los demás.

Yo digo, amados, hay muchas razones, conocidas por el Guardián de los Pergaminos, de por qué debéis lograr esta resolución en estos días por venir. Y si no podéis lograr esto plenamente en el año 1995, entonces al menos entrad al Año Nuevo con la intensidad de un propósito ardiente que diga: “¡Estoy mudando la piel de serpiente de mi antiguo yo, para que pueda estar ahora y siempre en la presencia invencible de Serapis!”.

¡He aquí yo soy el Señor del cuarto rayo! Por tanto, estoy en el punto medio de la alineación de los Siete Chohanes como el Chohán de fuego blanco. En este fuego blanco llevo la llama de la ascensión, amados, y también la llama de la vida eterna.

Hace mucho, mucho tiempo, por razones que no discutiré esta noche, vuestra alma perdió la llama de inmortalidad y se hizo mortal. Y desde entonces, amados, habéis estado llamando a Dios para obtener liberación.

Yo digo: ¡Liberaos vosotros mismos en el nombre de Dios, YO SOY EL QUE YO SOY! Liberaos vosotros mismos de todo lo que huele a mortalidad, al pensamiento mortal, al pensamiento finito, al pensamiento que limita al alma y causa desesperación.

Sabed lo que es el pensamiento inmortal y participad en ese pensamiento, amados. Respetad los preceptos del Altísimo. Estad dispuestos a caminar esos muchos pasos desde la base del ser hasta las alturas del ser, sin dejar piedra sin mover –ninguna piedra de karma, ninguna piedra de cisma o división. Se puede hacer, porque tenéis la llama violeta. Tenéis el fuego blanco de la Madre y el conocimiento de cómo elevar ese fuego sagrado al altar de vuestro ser.

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